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Vivír......... "con el Padre y el Hijo"
Viéndolo..."al Padre en el Hijo"
En casa...."en tu vida y entre los hermanos y hermanas"



El anuncio entre nosotros.

"Lo que hemos visto y oído, eso os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.
             (Primer carta de Juan a los Hermanos y Hermanas en todas partes)

Si alguien comparte lo que sabe del Padre y el Hijo por medio del Espíritu Santo en su interior, ese Hermano o Hermana me está anunciando al que yo amo y lo conozco en parte, y quiero conocerlo más aún. .
Aunque un día conoceremos al Padre y su Hijo como Ellos nos conocen a cada uno de nosotros, en este peregrinar vamos conociendo a nuestro Padre y su HIjo Jesús a travez de la relación estrecha  que el Espíritu Santo nos permite tener a cada uno en nosotros...este es nuestro Tesoro y asi nos enriquecemos unos a otros: compartiendo lo que  sabemos del Padre y el Hijo.
Solo los Hijos e Hijas de Dios conocen a su Padre y su Hijo Jesús; el aporte de sus muchos Hijos siempre superará lo que conoce un solo redimido... y esto nos enriquece a cada uno en el Hijo Jesús. 

Seguramente hay hermanos y hermanas  que podran sembrar en todos nosotros algo legítimo y conciso del Señor Jesús. Aquellos que posean algo de esta riqueza veran nuestras mentes y corazones cual "páginas" donde escribir sobre nuestro Amado Hijo de Dios dándose a conocer en este presente, permitiéndonos atesorar aún más de Su Persona.
Seguramente estos dirán como el Salmista: "Heme propuesto que mi boca no ha de propasarse" Cap 17:3.

En esto giran nuestros momentos fraternos y en esto crecerán siempre nuestras conversaciones: en el Señor Jesús. Él es nuestra comunión que genera vida.

La sencillez y profundidad de lo GENUINO

Cada uno de nosotros podrá hablar con buen conocimiento de un ser querido, sea un familiar, algún amigo o su cónyuge, y ese testimonio - breve o extenso - tendrá una nota inconfundible que se llama: genuinidad o genuino. No será lo extenso del testimonio lo que convencerá a otro oyente, sino lo genuino del testimonio que se transmite.
El Padre y el Hijo por medio de su Espíritu dentro nuestro y la medida genuina de Su Vida que cada uno de nosotros tenemos es un tesoro invaluable que cotidianamente crece y los hermanos del 1er. siglo lo tuvieron primero que nadie y lo compartían diariamente en la relación unos con otros.
Si le preguntáramos a los hijos de un matrimonio: “¿cuéntenme cómo son sus padres?”, en la suma de sus testimonios tendremos una noción más amplia de sus progenitores, que si nos quedamos con la versión de un solo hijito; de igual forma: todo testimonio genuino que evidencia al Hijo Amado de Dios hoy día es invaluable, y la suma entre todos nosotros nos enriquece y afirma más aún en el Aquel cuya grandeza exceden toda comprensión.
Aquellos primeros hermanos nuestros que lo conocieron al Hijo Amado en su etapa humana hasta el día de su muerte, empezaron a conocerlo en la nueva etapa desde que El ocupó la posición actual junto a su Padre mediante el Espíritu Santo que habían recibido: ellos lo conocieron en ellos mismos.
¡Quién o qué conocimiento humano podría haber previsto jamás inmensurable estrategia del Padre Eterno! Antes seguían a su Hijo desde afuera y desde que recibieron el Espíritu Santo empezaron a seguirlo con El dentro de ellos! y también nosotros estamos en idéntico transitar espiritual!
Tamaña abundancia de Espíritu no tuvo ni tiene limitaciones alguna para adentrarse en todas las multitudes de personas que voluntariamente se aferran al Amado desde aquellos días hasta que se abra el universo cuando el Hijo del Padre Eterno regrese por todos nosotros! los que nos hemos arrepentido y nacimos de nuevo no por la vía humana sino por el que Existe Eternamente
¿Quedará alguno en ignorancia si convive estrechamente con El, o vivirá lo mismo que aquellos primeros hermanos y hermanas del primer siglo? ¿Se esconderá El de nosotros cuando El mismo determinó que así sea nuestro peregrinar? ¿Quedarán los pobres espirituales en sus íntimas búsquedas sin que el Reino venga en este día? Y si conocemos algo del Hijo y del Padre Eterno...y si El da ha conocer plenamente su persona...y si su Reino ha venido y reside en nosotros....”lo que hemos visto y oído, eso anunciamos, para que también Uds. tengan comunión con nosotros: y nuestra comunión verdaderamente – genuinamente – es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.”

                                                                    
"Si vivimos, para el Señor vivimos; 
                y si morimos, para el Señor morimos.
                          Asi que, ó que vivamos, ó que muramos,
                                                                                      del Señor somos"

                (Carta de Pablo a los Hermanos y Hermanas que viven en Roma)
                                                      

No es cuestión de cantidad: lo concreto y veraz es suficiente.
Tampoco es cuestión de elocuencia, sentirse superior o un intelecto cargado de información.
Es el pequeño resultado en crecimiento de “caminar con El”, “dormir con El”, “comer con El lo que halla”, “mojarse bajo la lluvia con El”, “pasar frió o calor a su lado”...pero... ¿cómo podré dormir, caminar, comer, etc. si el Hijo ahora esta junto a su Padre?...¡por supuesto que El está junto a su Padre! ¿pero acaso pensamos que nuestro Amado Salvador descuidó algún detalle de modo que alguno se pierda por negligencia de El?...preguntémonos algunos de estos planteos sinónimos: ¿dónde estuvo el corazón de Jesús durante Israel y dónde está mi corazón hoy? ¿dónde puso su vista Jesús y dónde está puesta mi vista hoy? ¿dónde estuvo el tesoro de Jesús y dónde está hoy mi tesoro? ¿trabajo cada día por la comida que no perece al igual que El?...(me refiero al pan del cielo que nos da nuestro Padre) ¿a quién busco más apresuradamente...a El o a las cosas que aún no tengo? ¿cuánto hace que la puerta de mi cuarto está abierta? ¿cuánto hace que mi Padre ve mi cuarto vació? ¿cuánto hace que mis lágrimas no caen al piso en la oscuridad de mi cuarto? no importa cual sea la respuesta a estos planteos, pero que quede claro que El siempre es encontrado por todos lo que le buscan! sería muy iluso de mi parte pensar que mis debilidades son tan grandes para El que abrió el mar, para el que caminando sobre el mar sostuvo a Pedro sin hundirse, visito a 500 seguidores y traspasó paredes de habitaciones cerradas una vez resucitado. Realmente podemos pensar que El no quiere que le conozcamos? O que se da a conocer a algunos considerados especiales por ostentar alguna aptitud...? hasta las escrituras contradicen esto cuando aquel Pablo anticipaba que le pedía al Padre para que todos conocieran las dimensiones reales del Hijo resucitado y la grandiosidad del poder que le resucitó.
Quedaremos nosotros fuera de esto porque Pablo murió hace cientos de años? ¿solo el clamor de Pablo cuenta para el Padre Eterno y el Hijo Amado? Tendrá el Señor que resucitar a Pablo para que sus ruegos traigan a nosotros revelación del Hijo Glorificado?....para nada. El Hijo Amado es quien se da ha conocer a los que le buscan, a sus arrepentidos, a sus pobres en espíritu que le dicen a diario al Padre “Gracias porque tu Reino (la revelación de tu persona, tus palabras, ánimo y dirección) ha venido a nosotros,

Su Reino empieza por casa, donde sea que nos encontremos viviendo

Por breve que sea  lo genuino que tengamos de El...eso nos enriquecerá unos a otros.


 





 
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